lunes, 6 de abril de 2009

95 años para pagar la tristeza de la humanidad

Deserte en los minutos de mi vida que llenan de horas mis días tiempo, el cual me ofrece mayor edad en el desperdicio de una mente serrada que solo puede vivir historias cada vez que sueña, en la dulce esperanza de dejar esta tierra, como cual héroe rescatador de doncellas o como cual guerrero ganador de mil batallas, en la mas triste y bochornosa realidad, un día comienza para seguir arrastrando sus penas, las cuales la costumbre se ha tomado el derecho, de fustigarlo con vida, la cual suministra poco a poco el veneno de las lagrimas de ser en las cuales poco a poco mi corazón se desintegra poco a poco, en la hipocresía que ríe la triste historia de una vida prestada que se mueve, tras los hilos de ignorancia y el egoísmo de mentes perturbadas que saborean a diario sus fracasos.

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